Chile: Perspectivas y proyecciones económicas e históricas para la lucha de clases en el período que se avecina, 2013-2020

Marcelo D. Cornejo Vilches

He subrayado la necesidad de ubicar histórica y políticamente al Ciudadanismo como componente vectorial insoslayable de la pequeño burguesía bajo las condiciones actuales de lucha de clases. También he insistido en denunciar la Bancarrota Teórica e Ideológica de las Izquierdas.

i.- El método: En una intervención anterior he subrayado la necesidad de ubicar histórica y políticamente al Ciudadanismo como componente vectorial insoslayable de la pequeño burguesía bajo las condiciones actuales de lucha de clases. También he insistido en denunciar la Bancarrota Teórica e Ideológica de las Izquierdas. Al mismo tiempo he estado empeñado durante cerca de 20 años en la compresión de las dinámicas internas y externas del desarrollo de la acumulación capitalista y su curso histórico empleando el método materialista dialectico usado por Carlos Marx en sus estudios sobre El Capital. Al respecto, y con ocasión de publicar LA ACUMULACION DE CAPITAL EN CHILE. CRISIS Y DESARROLLO ÚLTIMOS 40 AÑOS, Vol. I y II, es más que pertinente la observación que hace el mismo Marx cuando se refiere a los economistas, aquellos“espadachines a sueldo” de “conciencia turbia” y “perversas intenciones apologéticas” que, adscritos a una larga y oscura lista de “charlatanes grandilocuentes”, actúan como los “científicos de la burguesía” particularmente cuando la economía política es burguesa, que ve en el orden capitalista no una fase históricamente transitoria de desarrollo, sino la forma absoluta y definitiva de la producción social, manteniendo su rango de ciencia mientras la lucha de clases permanece latente o se trasluce simplemente en manifestaciones aisladas[i]

En este punto considero preciso y relevante subrayar que en lo tocante al materialismo dialéctico este es la única constelación epistemológica capaz de dar cuenta de los movimientos históricos y sociales. En este sentido, cualquier tentativa por “superarlo” o “mejorarlo” no puede sino derivar en puro eclecticismo y superchería banal propia del oportunismo, el academicismo, el populismo, el romanticismo y el liberalismo unilateral. Y esto es así porque la dialéctica materialista es revolucionaria en tanto cuanto la teoría se expresa como fuerza material de la sociedad en el proceso de transformación. Esto último se consigue en la medida que la clase social protagonista del cambio histórico se asume y toma conciencia usando como método de su propia comprensión y ascensión al materialismo dialéctico. La dialéctica materialista es lo que permite la síntesis entre conciencia y realidad, teoría y praxis. Por consiguiente, no es posible dar un paso hacia adelante en la práctica de transformación y superación del capitalismo  si no se dispone de método ni teoría en los términos ya definidos. En lo inmediato se impone como tarea impostergable superar las concepciones que ven como un abismo separador a la teoría respecto de la práctica, al método respecto de la realidad, al sujeto del objeto, al pensamiento y al ser pensante.

Por esta razón la bancarrota ideológica, teórica y política de nuestros izquierdistas y revolucionarios se manifiesta desde el primer episodio en forma de abjuración teórica cuando sus análisis son enmarcados en las categorías, lógicas e inteligencias propias del “pensamiento económico burgués”.  Se renuncia así al análisis crítico profundo de la sociedad para remitirse a la repetición incesante de infinidad de diagnósticos que recogen “manifestaciones de hechos” en lugar de la fuerza histórica motriz generadora de esos hechos. Dicho sea de paso, esta última opción necesariamente exige la renuncia a la concepción materialista de la historia según la cuál es el proletariado la clase social llamada a derrocar y abolir al capitalismo mediante la lucha de clases.  Este es justamente el aspecto que olvidamos y que no estudiamos. Luego los hechos nos toman por sorpresa, recurriendo al arsenal ideológico neo-reformista creado por la pequeño burguesía, como única batería de respuesta frente al decurso histórico. Es importante esta distinción porque desde una perspectiva marxista lo importante del análisis no consiste en “describir” las diferencias de ingreso, ni la mala distribución de éste, sino más bien, la forma en que se expresan las leyes del desarrollo capitalista, la tendencia, sus particularidades y generalidades desde una perspectiva dialéctica. No podemos quedarnos con describir los fenómenos que encubren a la sustancia, sino más bien, estudiar la sustancia y a partir de sus leyes proyectar las líneas de desarrollo capitalista. Fue en este marco que hace ya 127 años que Engels denunciaba la lenitud y entreguismo de quienes se identifican con posturas anticapitalistas para entregarse cuan bellas durmientes en brazos de la producción teórica, intelectual y analítica de la burguesía.  A juicio de Engels  “Nuestros socialistas de cátedra no han sido nunca, teóricamente, más que lamentables economista vulgares de tipo filantrópicos, y hoy han descendido al nivel de simples defensores del socialismo de estado bismarkiano…Es la ironía de la Historia Universal.”[ii]

Sostengo que mientras más se agudizan las contradicciones propias del desarrollo del capitalismo, mientras se potencien las fuerzas objetivas de la acumulación de capital, la lucha de clases, en tanto base de todo movimiento histórico de largo aliento, no sólo explicara, sino que fomentara permanentemente, siempre en todo momento y lugar, la acumulación de fuerza social y política en pos de cambios profundos no sólo en la fisonomía social sino en su esencia y fundamento. Reiteramos que la responsabilidad de llevar a cabo dicho proyecto no depende de la historia (que ya hizo su parte al poner las condiciones), sino del sujeto mismo que aspira a protagonizar el cambio histórico. Es por eso que existen diversos proyectos históricos, es por eso que las clases luchan y es por eso que la lucha política del proletariado no puede ser juzgada a partir de las necesidades históricas de la coyuntura presente. Por eso decimos que una cosa es que a este modo de producción capitalista aún le quede espacio para desenvolverse y, otra muy distinta, es renunciar a la acumulación de fuerza para un proyecto de cambio histórico radical. Si alguien que use el materialismo histórico como método de análisis llegase a incurrir falazmente en la conclusión de que mientras al capitalismo le queden fuerzas para crecer no tiene sentido luchar contra él, es porque, en definitiva, pretende acomodarse al alero del proyecto político hegemónico de la facción de turno de la clase burguesa. Contrario a esta apostasía, lo que sostenemos es recuperar en toda su dimensión el método materialista dialéctico para estudiar objetivamente el desarrollo del sistema capitalista rescatando la lucha de clases como matriz de análisis histórico, motor del desarrollo de las fuerzas productivas, único universo en que se expresan las contradicciones más feroces del régimen del capital y donde los trabajadores explotados y asalariados deben construir una respuesta política orgánica que le permita rebasar y vencer los límites económicos, políticos y sociales que se oponen a su liberación y perpetúan su dominación.

Si el capital prospera y se engrandece derribando y ampliando fronteras, la lucha de clases avanza y avanza ocupando, colonizando y creando nuevos y distintos campos de batalla, donde por cierto, la dimensión subjetiva es una de las órbitas en que opera. En este sentido, conviene precisar que un mayor incremento en la lucha de clases no es directamente proporcional a una mayor claridad o empuje político de los explotados. En tanto lucha, el capital ha logrado en las últimas décadas ganar batallas importantes sometiendo y dominando a los explotados. Pero esto no quiere decir que el movimiento histórico ya no provenga del campo de la lucha de clases, o que el cambio histórico no vaya a ser protagonizado por los explotados, o que estos en su rol hayan sido reemplazado por la “ciudadanía”, “los rebeldes de siempre”, “los demócratas de verdad” o las “organizaciones sociales” sin dirección política o autónomas respecto de lo político. Por el contrario, el triunfo parcial y momentáneo de la burguesía y el actual papel de la pequeño burguesía vienen a ratificar el rol de la Lucha de Clases como motor de la Historia. Sostener lo contrario es cultivar ociosamente las especulaciones provenientes del aula académica sin ningún tipo de respaldo político práctico que, entre otras cualidades, exageran interesadamente al elevar y  proyectar ciertas tendencias propias del momento histórico al nivel de caracterización y ley del movimiento histórico general del capitalismo.

Máxime que finalmente el proyecto político de clases que se impone, no lo hace por una cuestión de “innovación histórica”, ni por un ingenioso y entretenido “contra-ardid” que rompe con los clásicos medios y métodos de la lucha política. El proyecto político triunfante lo hace porque sigue las leyes de la lucha de clases. Logran acumular fuerza y poder. Implementan su proyecto con una brutal y “antidemocrática” dictadura de clases. Consiguen hegemonizar ideológicamente a la sociedad. Conquistan una gran mayoría social en torno a ideas muy simples y directas que se enquistan en el sentido común de la sociedad en general y de nuestra clase en particular. Aquilatan una buena línea de retaguardia que les auxilia en momentos de desgaste. En definitiva, logran lo que en el Manifiesto Comunista ya se expone como criterio de una situación revolucionaria fértil: la institucionalización de la violencia como definición última del proceso de cambio histórico. Nosotros como explotados no podemos ni debemos (porque resulta simplemente criminal hacerlo) presentarnos desorganizados, divididos y desideologizados en la lucha de clases, sin una dirección política hegemónica, haciendo gala de grandes dotes de indecisión para enfrentar la reacción violenta y brutal de las clases dominantes. No debemos distraemos con eufemismos que son presentados como las grandes innovaciones que supuestamente reemplazan a la lucha de clases, al materialismo dialectico, al papel de los trabajadores y explotados como sujetos determinantes del cambio social e histórico, a la dictadura del proletariado como proyecto político revolucionario de dominación y triunfo sobre la burguesía. Debemos sacudirnos la rémora ciudadanista, post moderna, constitucionalista, legalista y pacifista pequeño burguesa, con sus prólogos de antileninismo, marginalismos vanguardistas, academicistas y culturalistas.

Todos los gritos de indignación en EE.UU, España, Europa, las revueltas populares en Inglaterra, Italia, Grecia, Islandia y Francia, la revolución estudiantil en Chile, la proliferación de movimientos ciudadanistas, son todos procesos que expresan un nivel superior de desenvolvimiento de la ley del valor. A escala planetaria tenemos un capitalismo que ha homogeneizado a la burguesía, que ha deslocalizado sus procesos productivos, que ha integrado los flujos de mercancías globales, que ha desarrollado a niveles impensado la tecnología en todas sus aplicaciones. Tenemos un capitalismo mundial heterogéneamente desarrollado pero plenamente ensamblado, que requiere igualar las tasas y condiciones de explotación de los trabajadores del mundo. En este proceso, las burguesías de cada rincón del planeta comienzan a barrer con todas aquellas pesadas cadenas de obligaciones sociales a las que se habían amarrado cuando los trabajadores del mundo amenazaban con una revolución social. Se desenvuelve ante nuestros ojos la estandarización mundial de la explotación al trabajo en base a una ley del valor que ya no encuentra rincones que le sean prohibidos y ajenos. Ante este estado de cosas, las aristocracias obreras de Europa, las pequeño burguesía del mundo, chillan y gritan, se indignan y masivamente se vuelcan al espacio público mundial con gritos de dolor, espanto y terror ante un destino inexorable: su conversión en una masa cada vez mayor de proletarios súper explotados, con condiciones de vida muy inferiores a las que tenían previamente, con niveles de endeudamiento, educación e integración muy superiores a los que se tenía precedentemente. Claman y suplican no ser despojados de las ilusorias cuotas de participación en el sistema político. Exigen ser considerados. Pero ya es demasiado tarde, llego el momento de pagar muy caro la renuncia a la revolución mundial socialista. La hora de la degradación ha llegado. No se trata de una situación pre-revolucionaria, pues esta exige a una clase explotada a la ofensiva y no a la defensiva como se encuentra en la actualidad. La burguesía no pierde el tiempo, aprovecha la debilidad del enemigo de clases, tras la oscura confusión en que éste ha caído al intercambiar Revolución por Estado de Bienestar. Esta ocupa todas las armas y leyes de la lucha de clases, mientras a nosotros la única salvación que nos va quedando es precisamente recuperar la teoría, practica e historia para hacer la revolución y librarnos de esta maldición.

II.- POSICIÓN TÁCTICA Y ESTRATEGICA DEL CAPITALISMO

SÍNTESIS ESTRUCTURAL DE LAS 100 MAYORES EMPRESAS DEL PAÍS AL AÑO 2011

Actividad

Cotizantes AFP al año 2011

% del total de Cotizantes al 2011

Ventas al 2011 (en millones de pesos)

% del Total de ventas al año 2011

Inversión extranjera materializada (1974-2010) en millones de U$$

% de Inversión Extranjera

Inversión de proyectos a ejecutar entre 2011-2015 (millones de U$$)

% Inversión de proyectos 2011-2015

Total de trabajadores cuenta propia asociados a la rama.

Ocupados por Rama de Actvidad Económica según INE al año 2011

% del total de ocupado por mes

Total 100 grandes empresas 4.502.462 100% 101.629.915 100% 77.261 100% 91.790 100% 2.960.708 7.463.170 100%
Producción de Bienes y Servicios 2.114.450 46.96% 73.477.706 72.30% 61.658 79.80% 91.065 99.21 2.041.314 4.155.764 55.68%
Producción de bienes 1.297.824 28.82% 62.531.370 61.53% 52.998 68.60% 77.550 84.49% 1.224.286 2.522.110 33.79%
Agricultura, Ganadería, Caza y Silvicultura 278.752 6.19% 15.000.229 14.76% 4.454 5.76% 377 0.41% 444.937 723.688 9.70%
Pesca 25.955 0.58% 713.906 0.70% 319 0.41% 0.00% 22.309 48.264 0.65%
Explotación de Minas y Canteras 68.792 1.53% 23.347.814 22.97% 25.440 32.93% 46.551 50.71% 150.733 219.525 2.94%
Industrias Manufactureras No metálicas 371.995 8.26% 6.678.243 6.57% 3.935 5.09% 2.073 2.26% 374.936 860.196 11.53%
Industrias Manufactureras Metálicas 113.265 2.52% 1.553.907 1.53% 2.076 2.69% 0.00% 104.074
Construcción 416.214 9.24% 2.316.169 2.28% 1.434 1.86% 9.167 9.99% 193.556 609.771 8.17%
Electricidad, gas y agua 22.851 0.51% 12.921.102 12.71% 15.341 19.86% 19.382 21.12% 37.815 60.666 0.81%
Servicios 816.626 18.14% 10.946.336 10.77% 8.860 11.21% 13.515 14.72% 817.082 1.633.654 21.89%
Comercio 1.113.387 24.73% 19.958.762 19.64% 4.825 6.25% 0 0 929.848 2.043.235 27.38%
finanzas 145.231 3.23% 8123.447 8.06 9.391 12.15 s.i. 0 -24.185 121.046 1.62%
Estado 298.000 6.62% 0 0 s.i. s.i. s.i. s.i. 96.544 394.543 5.29%
Servicios sociales y domésticos 831.395 18.47% 0 0 1388 1.80 725 0.79% -82727 748.668 10.03%
Sin información 365.374 8.11% 0 0 0 0 725 0.79% 136.876 502.250 6.73%
  • Considerando los antecedentes estadísticos del INE que arrojan algo de siete y medio millones de trabajadores, alrededor del 40% de la masa asalariada está subcontratada (asalariados externalizados por un intermediario) pero aparecen en la estadística como “trabajadores cuenta propia”. Esto es literalmente una bomba de tiempo para el sistema previsional representado por AFPs e ISAPRES. Estamos hablando de casi tres millones de trabajadores precarizados, desprovistos de un paraguas previsional, sin perjuicio de que estén registrados oficialmente como afiliados y cotizantes. En un contexto de crisis mundial que afecte a los sectores eslabonados directamente con la escala mundial de valor, los daños y deterioro de los derechos laborales de aquella masa son inequívocamente inevitables, siendo uno de los frentes de lucha de clases potencialmente “calientes”. Por rama de actividad los sectores más golpeados son: La producción minera con 68.66% de vulnerabilidad previsional, le sigue el sector de Electricidad, agua y gas con 62.3%, la agricultura con 61.48% y el sector comercio con 50%.
  • En paralelo, las ramas que mayor cantidad de proyectos de inversión acaparan para el período 2011-2015 son la minería con el 50.71%, la electricidad, agua y gas con 21.12%, y los servicios con el 14.72%. Por consiguiente, de entre las ramas de actividad económica la que presenta un mayor potencial de conflictividad en una perspectiva de 5 años es la minería, sector donde a su vez se ha concentrado este último tiempo la renta diferencial y absoluta del capital. Le siguen la rama de generación de energía, electricidad, agua y gas, en tercer término está el sector agricultura y silvicultura y finalmente el comercio (retail) y los servicios.

Visto desde el punto de vista de la explotación, considérese el siguiente cuadro, con sus respectivas tasas de plusvalía:

CUADRO, CUOTAS DE PLUSVALÍA EXTRAÍDAS POR RAMA DE ACTIVIDAD, AÑOS 2003-2009[1].

Año

Agropecuario

Minería

Industria

Electricidad

Construcción

Comercio

Transporte

silvícola

manufacturera

gas y agua

restaurantes

y

 

pesca

y hoteles

comunicaciones

2003

2.469.868

4.321.571

8.398.990

1.461.211

3.531.382

4.950.883

4.711.435

Remuneraciones

916.214

812.552

2.534.695

197.988

2.297.597

3.132.886

1.653.204

Excedente bruto de explotación

1.496.287

3.488.034

4.974.424

1.249.128

1.158.673

1.597.469

3.011.331

Impuestos netos de subvenciones

57.367

20.985

889.871

14.095

75.112

220.528

46.899

CUOTA PLUSVALÍA 170 % 432 % 232 % 638 % 54 % 58 % 185 %
2004

2.521.853

7.516.082

9.264.293

1.572.904

3.663.301

5.396.211

5.242.508

Remuneraciones

978.955

883.323

2.733.898

206.554

2.465.658

3.489.038

1.782.032

Excedente bruto de explotación

1.480.778

6.610.731

5.606.224

1.351.530

1.118.434

1.660.253

3.414.349

Impuestos netos de subvenciones

62.120

22.028

924.171

14.819

79.209

246.920

46.127

CUOTA PLUSVALÍA 158 % 745 % 239 % 662 % 33 % 54 % 192 %
2005

2.775.772

10.386.199

9.853.572

1.941.610

4.032.635

5.937.386

5.485.516

Remuneraciones

1.054.967

898.274

2.881.378

216.779

2.698.802

3.970.095

1.930.339

Excedente bruto de explotación

1.655.141

9.463.844

5.975.488

1.710.767

1.247.615

1.700.651

3.518.424

Impuestos netos de subvenciones

65.664

24.081

996.706

14.065

86.218

266.640

36.753

CUOTA PLUSVALÍA 163 % 1056 % 242 % 796 % 49,4 % 50 % 182 %
2006

2.949.060

17.328.180

10.510.620

2.188.908

4.795.428

6.399.613

5.735.398

Remuneraciones

1.178.494

1.029.410

3.066.542

229.793

3.055.780

4.214.759

2.109.130

Excedente bruto de explotación

1.699.232

16.272.524

6.405.313

1.945.567

1.647.482

1.888.705

3.568.463

Impuestos netos de subvenciones

71.334

26.245

1.038.764

13.548

92.166

296.149

57.805

CUOTA PLUSVALÍA 150 % 1583 % 243 % 853 % 57 % 52 % 125 %
2007

3.089.892

19.567.809

11.255.391

2.205.891

5.532.573

6.979.557

6.086.746

Remuneraciones

1.274.821

1.154.499

3.352.438

254.240

3.520.821

4.631.901

2.347.859

Excedente bruto de explotación

1.739.996

18.385.067

6.835.084

1.935.207

1.915.785

2.033.089

3.727.216

Impuestos netos de subvenciones

75.075

28.244

1.067.870

16.444

95.967

314.567

11.671

CUOTA PLUSVALÍA 143 % 1695 % 236 % 768 % 57 % 51 % 159 %
2008

2.952.220

15.660.341

11.056.174

3.151.113

7.139.947

7.993.868

6.399.990

Remuneraciones

1.321.708

1.416.699

3.700.463

279.713

4.636.098

5.346.306

2.818.620

Excedente bruto de explotación

1.547.624

14.212.244

6.269.822

2.863.088

2.397.860

2.297.581

3.597.596

Impuestos netos de subvenciones

82.887

31.398

1.085.889

8.312

105.989

349.981

-16.227

CUOTA PLUSVALÍA 124 % 1005 % 199 % 1027 % 54 % 50 % 127 %
2009

3.060.437

14.046.544

11.266.101

3.633.492

6.804.767

8.163.060

6.600.354

Remuneraciones

1.286.811

1.588.307

3.666.442

303.020

4.335.883

5.358.225

2.894.256

Excedente bruto de explotación

1.707.741

12.430.554

6.409.412

3.335.991

2.391.508

2.478.135

3.847.109

Impuestos netos de subvenciones

65.885

27.683

1.190.247

-5.520

77.376

326.701

-141.011

CUOTA PLUSVALÍA 138 % 785 % 208 % 1099 % 57 % 53 % 128 %

Considerando el cálculo de cuota de plusvalía como la relación entre la jornada de trabajo y el trabajo sobrante cabe destacar que las ramas de actividad económica con mayor explotación son: la minería con una cuota de plusvalía que promedia el 1043%, le sigue la producción de energía (electricidad, agua y gas) con una cuota de plusvalía promedio de 834%, a continuación se ubica la industria imponiendo una cuota de plusvalía promedio de 228%. Finalmente los servicios de transporte y telecomunicaciones adjuntan una cuota de plusvalía promedio de 157%, disputando esa posición con el sector agrícola y silvícola con el 149%. Nuevamente se advierte que el sector más caliente de lucha de clases se encuentra en la minería, seguido por la producción de energía, la industria manufacturera, los servicios y la agricultura.

CUADRO: FORMACIÓN DE CAPITAL EN CHILE, 2010-2012

Descripción series

mar.2010

jun.2010

sep.2010

dic.2010

mar.2011

jun.2011

sep.2011

dic.2011

mar.2012

jun.2012

Formación bruta de capital

5.920.923

6.556.169

6.669.112

6.845.393

7.724.709

6.970.424

7.677.224

7.260.633

8.108.582

8.027.248

Formación bruta capital fijo

5.328.967

6.059.938

5.834.104

6.464.607

6.607.295

6.841.416

6.739.810

7.650.310

7.121.311

7.468.622

Ahora bien, desde el punto de vista de la formación bruta de capital fijo (según las estadísticas del Banco Central este se define como los gastos en adiciones de bienes nuevos duraderos (mercancías) a sus existencias de activos fijos menos sus ventas netas de bienes similares de segunda mano y de desecho) cabe destacar que desde el año 2010 a la fecha se ha producido un importante incremento pasando de 5,3 billones de pesos a 7,5 billones en dos años y medios. Esto indica un salto  porcentual acumulado de 71% con un crecimiento anual aproximado del 28% de formación de capital  entre los años 2010 al 2012. El antecedente es relevante toda vez que habida cuenta del análisis precedente, la mayor formación de capital está en la minería y en las ramas asociadas a la producción mundial de valor. No obstante, también aparece la industria manufacturera indicando un aumento de la composición orgánica del capital, aspecto que es clave para comprender las tendencias en las cuotas y tasas de plusvalía toda vez que ante un alargamiento de la recesión internacional es evidente un aumento en la capacidad ociosa y por tanto un peligro latente para el alza en los niveles de cesantía y precarización laboral. Este último aspecto es resultado del aumento en la importación de maquinarias, equipos y aparatos mecánicos los que representan aproximadamente un 15% del total de importaciones con un incremento anual de 11%.

Empero, la pregunta que surge es ¿por qué ha aumentado la importación de maquinarias y equipos?, ¿por qué sigue aumentando la formación bruta de capital fijo? La respuesta debemos buscarla en la situación histórica estratégica del capital.  El capital mundial esta aquilatando una extensa y profunda retaguardia. Se está preparando para dar un zarpazo de proporciones hacia delante. ¿En qué consiste esta retaguardia? Sabemos que la crisis del sistema capitalista implica nivelar los sectores I (producción de medios de producción) y II  (productor de medios de consumo). En la producción de medios de consumo es determinante la revolución tecnológica a fin de extraer la mayor cantidad de plusvalía relativa posible y de este modo impulsar hacia arriba la acumulación en el sector I. Empero, el proceso en su conjunto requiere ampliar la base de renta en sus dos concepciones: diferencial y absoluta. Desde el punto de vista de la renta diferencial se observa una aguda lucha por la apropiación privada de la mayor cantidad de tierras, territorios y recursos naturales, en particular los energéticos, alimentarios y el agua. Desde el punto de vista de la renta absoluta, se observa una progresiva y constante concentración de capital fijo cuyo objeto es ampliar la masa de plusvalía obtenida en el proceso de trabajo amen de una mayor composición orgánica del capital.  Como corolario de lo anterior la lucha de clases se agudizara en dos ejes vectoriales: Por un lado, todas las llamadas comunidades dependientes de ecosistemas y nichos ecológicos se verán violentamente alteradas. Los restos de los modos de producción pre-capitalistas (por ejemplo la pesca artesanal, las economías comunitarias de base familiar como la mapuche)  serán diluidos y desintegrados con expedientes nada novedosos: expropiaciones violentas, sobornos a dirigentes, represión y relocalización de comunidades. Lo novedoso quizás en este empuje es el perfeccionamiento de la legitimidad de estos mecanismos de acumulación de capital mediante la acentuación de la hegemonía político-ideológica de la burguesía extendida por medio de academias, universidades, redes sociales y entes culturales cuya materialización es el ciudadanismo.  Por otro lado, las contradicciones geopolíticas entre los Estados y sus correspondientes ejes imperiales se verán involucrados en un torbellino de conflictos locales, crisis y agitación crónica por parte de las potencias hegemónicas que usaran como herramienta fuerzas socio-políticas mercenarias destructoras de Estados disfuncionales a las lógicas de reparto de los recursos naturales y energéticos. Para ambos componentes vectoriales, la lucha de clases se intensificara entre distintas bloques y entre diversas facciones. Los ciclos de reproducción del capital se desplazan cada vez más hacia el espacio mundial mediante la internacionalización que supone la inversión directa y el trasvasije de fondos entre empresas y filiales multinacionales. Aquí es donde debemos situar la importancia estratégica de los trabajadores chilenos asociados a las cadenas mundiales de valorización mediante las exportación, producción y distribución de materias primas y mercancías. Este segmento de trabajadores actúa como un primer anillo de lucha de clases. El segundo anillo lo constituyen los sectores de trabajadores asociados al retail y el comercio. Por otro lado, la tasa de ganancia si bien es cierto es determinada en ultima instancia por la ley del valor se vera alterada y afectada por las tensiones locales y geopolíticas producidas por el aumento de la renta diferencial y absoluta.

MARCELO D. CORNEJO VILCHES, Por espacio este análisis ha sido diseccionado en varias partes. Continúa la próxima semana.


[1] En base a datos proporcionados por el Banco Central de Chile, op.cit.


[i] “El Capital”, Tomo I, Carlos Marx, FCE 1973, pág.  18.

[ii] Carta de Engels a Danielson, Londres 13 de noviembre de 1885

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